CURIOSIDAD DEL MES: Programas y cromos que narran la historia del cine clásico de Hollywood en Badajoz

15 de Abril de 2026

El desarrollo del cine en la primera mitad del siglo XX no solo dejó huella en las pantallas, sino también en una amplia variedad de materiales impresos que acompañaban a las proyecciones y contribuían a construir el imaginario colectivo de toda una época. En el Centro de la Documentación y de la Imagen de Extremadura (CDIEX) se conservan algunos de estos testimonios en papel, que permiten acercarnos a cómo se vivía el cine en la ciudad de Badajoz a través de documentos como los programas de mano y los cromos de artistas cinematográficos.

Estos materiales forman parte de la colección documental de Miguel Macías, un conjunto de gran valor que reúne fotografías, publicaciones y documentos diversos relacionados con la vida cultural y social de la ciudad. Miguel Macías, técnico de control y administrador de la Radio Sindical Badajoz desde su creación en 1955 hasta su jubilación, desarrolló a lo largo de su vida una importante labor de recopilación y conservación de materiales vinculados a la memoria local. En este contexto, los programas de mano de cine y los cromos constituyen una fuente especialmente significativa para conocer la presencia y la influencia del cine, y en particular del cine clásico de Hollywood, en Badajoz.

 

Los programas de mano y su valor como testimonio del cine

Los programas de mano eran pequeños impresos que se distribuían a la entrada de teatros y salas de cine como reclamo publicitario, habitualmente junto con la compra de la entrada. Utilizados por productoras, distribuidoras y propietarios de salas, su principal objetivo era promocionar las películas en cartelera o próximos estrenos y atraer la atención del público. Surgidos a comienzos del siglo XX, su producción se desarrolló especialmente entre las décadas de 1920 y 1960, alcanzando su mayor auge en los años treinta y cuarenta, coincidiendo con la época dorada de la cinematografía.

En estos impresos se anunciaban las películas mediante ilustraciones, carteles o fotogramas, acompañados de información como los horarios de las sesiones, el reparto o la productora. Una misma película podía contar con diferentes programas de mano, especialmente en casos de reposiciones, para las que se diseñaban nuevos ejemplares. El formato más habitual era el rectangular, de una sola hoja, aunque también existían los denominados “troquelados”, caracterizados por formas especiales relacionadas con la temática del film, que destacaban por su originalidad.

Se trataba de documentos de carácter efímero, elaborados generalmente en papel de baja calidad y concebidos para un uso inmediato, por lo que en la mayoría de los casos eran desechados tras su consulta. Sin embargo, con el paso del tiempo, estos materiales han adquirido un notable valor histórico y documental, ya que permiten reconstruir la cartelera cinematográfica de la época, conocer los gustos del público y rastrear la llegada de las grandes producciones internacionales a la ciudad.

Consulte aquí los programas de cine contenidos en la colección de Miguel Macías.

Programa de mano de la película "Por el valle de las sombras", proyectada en 1949 en el Teatro López de Ayala

 

Las salas de cine en Badajoz como espacios de encuentro

La presencia del cine en Badajoz durante las décadas centrales del siglo XX fue especialmente intensa y se integró plenamente en la vida social y cultural de la ciudad. Desde los años veinte y, especialmente, a partir de la posguerra, la asistencia al cine se consolidó como una de las principales formas de ocio colectivo. La ciudad llegó a contar con un notable número de espacios dedicados a la exhibición cinematográfica, entre ellos el Teatro López de Ayala, el Teatro-Cine Menacho, el Cine Avenida, el Cine Pacense, el Royalty o el Puente Real, además de otras salas y locales en distintos barrios como San Roque o San Fernando. A ello se sumaban proyecciones ocasionales en espacios singulares, como la plaza de toros o recintos al aire libre durante los meses estivales, lo que da cuenta de la gran demanda y popularidad del cine entre la población.

Dentro de este contexto, el Teatro López de Ayala y el Teatro-Cine Menacho destacan como dos de los principales referentes culturales de la ciudad. El primero, inaugurado en 1886, no solo fue un espacio fundamental para las artes escénicas, sino que incorporó de manera progresiva las proyecciones cinematográficas, especialmente a partir de la primera mitad del siglo XX, cuando el cine comenzó a ocupar un lugar destacado en su programación. Durante las décadas de 1940 y 1950, sus sesiones cinematográficas reunían a un amplio público atraído por los grandes estrenos del momento.

Por su parte, el Teatro-Cine Menacho, inaugurado en 1942 en pleno centro de la ciudad, se consolidó rápidamente como una de las salas más concurridas. Tras sufrir un incendio en 1947, fue reconstruido y continuó su actividad como cine durante varias décadas, proyectando tanto producciones nacionales como internacionales. Su ubicación estratégica y su programación contribuyeron a convertirlo en un espacio habitual de encuentro para los espectadores. Su pantalla se apagó en octubre del año 1999 y desde entonces el espacio ha sido utilizado para otros fines.

Teatro López de Ayala de Badajoz en la década de los 70 (Colección Miguel Macías)

 

Cromos para coleccionar a las estrellas de Hollywood

Junto a los programas de mano, los cromos de artistas de cine ofrecen otra perspectiva complementaria del fenómeno cinematográfico. Estas pequeñas piezas impresas, muchas de ellas pertenecientes a colecciones como CINEFOTO, editada por la Editorial Bruguera, difundían la imagen de actores, actrices y directores del cine clásico de Hollywood, convirtiéndolos en auténticos iconos de masas.

Surgidos a comienzos del siglo XX y con especial desarrollo entre las décadas de 1920 y 1960, estos cromos formaron parte de una cultura de consumo popular, en ocasiones vinculada a productos comerciales. A través de retratos e ilustraciones, generalmente acompañados de información básica, favorecían su colección e intercambio, permitiendo al público conocer y conservar la imagen de sus intérpretes favoritos.

Más allá de su función promocional, estos materiales se convirtieron en un medio de difusión cultural que acercaba los rostros de las estrellas del cine internacional a ciudades como Badajoz. Actores como Gary Cooper forman parte de este imaginario visual que, con el tiempo, ha adquirido un notable valor como testimonio de la cultura cinematográfica y del coleccionismo popular del siglo XX.

Consulte aquí los cromos de cine de la colección CINEFOTO, custodiados en el CDIEX.

Cromos coleccionables de los actores Leslie Howard y Betty Grable, presentes en la colección CINEFOTO

 

Del objeto efímero al documento histórico

Tanto los programas de mano como los cromos reflejan no solo qué películas se veían, sino también cómo se construía la relación emocional del público con el cine y sus protagonistas. Hoy, estos documentos, concebidos en su origen como objetos efímeros, se han convertido en valiosos testimonios para el estudio de la historia cultural.

Su conservación en el CDIEX permite recuperar una parte fundamental de la memoria colectiva de la ciudad, vinculada al ocio, a la cultura y a la influencia del cine en la vida cotidiana. Invitamos a todas las personas interesadas a consultar en nuestra web las colecciones de programas de mano y cromos de artistas de cine, y a descubrir, a través de estos materiales, cómo el cine clásico también se vivió, se coleccionó y se disfrutó en Badajoz.

Privacidad